Prototipos del narcotráfico en colombia
Pablo Escobar, un hombre de clase baja que empezó su actividad robando autos. La gente sabia que era un asesino pero veía en él, el prototipo de un ascenso social, de alguien que era capas de desafiar los poderes de las clases ricas. Y por supuesto él era generoso con su pueblo, le regalaba el carrito, la casa, el estadio... pero sobretodo la gente lo quería por que en él reconocían sus orígenes humildes. Pablo Escobar Gaviria era una persona muy sagaz. Con una mentalidad de revanchismo social. Para él la plata, viniera de donde viniera, era la forma de ganar estatus, por eso cuando en la revista Forbes salió como uno de los más ricos, pero que había personas que tenían mas que él, su orgullo luchó por tener cada vez más. Tuvo la fortuna de morir rico pero dejando una gran estela de muertes y de odios. Mezclo la delincuencia con las obras sociales al igual que muchos otros capos, con esto ganaba protección por parte de la comunidad; hizo 2000 casas, un hospital y varios estadios, compro un equipo de fútbol y regalo plata a la gente; compro la margen derecha del río Magdalena, apoderándose de la mejor tierra de Colombia; era dueño de la finca “hacienda Nápoles” donde coleccionaba jirafas, hipopótamos y elefantes. Para 1980 ya era uno de los hombres más adinerados. Llego a ser representante suplente de la cámara, la constitución de 1991 sufrió enmiendas virtualmente dictadas por él; se opuso radicalmente a la extradición (antes una tumba colombiana que una cárcel en los Estados Unidos). Si había que matar a alguien lo hacia; coloco bombas en Bogotá; pagaba 2000 ó 3000 dólares por policía según el rango; secuestró a Andrés Pastrana; y como uno de sus tantos actos de violencia torturo a un joven policía de una manera inhumana. Se dice que por eso el día en que le metieron bala al ser agarrado en un techo de Medellín (diciembre de 1993), pertenecientes a la policía y demas, sintieron gran tranquilidad. Su estilo era el de combinar el terror con un modelo de reinserción social, semejante al de Robin Hood: haciendo daño pero repartiendo entre los pobres, lo que lo convirtió en un mito. Fue lo suficientemente poderoso, negoció su entrega, incluyendo la construcción de la cárcel de Envigado y luego se fugo por la puerta principal. El estado colombiano le hizo concesiones, como la imposición de penas leves y la no extradición.
Gonzalo Rodríguez Gacha, era el campesino pobre que se inicio como matarife. Al igual que Escobar, él tenía el respaldo de su pueblo. Perteneció al cartel de Medellín; manejaba la zona central del país, su aporte a la organización fue el más terrible: era el jefe militar y la cabeza de la mayoría de los atentados terroristas del cartel contra el estado. Era apodado “el Mexicano”. Fue el típico campesino nuevo rico, antiguo matarife y por eso uso su fortuna para comprar tierras. Más que la coca a él le gustaba era la tierra y por eso compro un montón de fincas, buen ganado y buenos caballos. Por problemas con la guerrilla financio la creación de grupos paramilitares que eran como el “sicariato” del campo. Murió en 1988 pero poco antes se supo que una oficina en Bogotá le manejaba 77 empresas agroindustriales, ganaderas, constructoras y de inversiones en equipos de fútbol. Gacha compró la margen izquierda del río Magdalena. Su característica principal fue la violencia y el temor que infundía en sus colaboradores, su estilo era el de usar la fuerza bruta, por eso a la mafia Colombiana y en particular a la de Medellín nadie la engañaba. Para todo narcotraficante su familia y seres queridos estan primero, se dice que su captura se produjo cuando le fueron rastreadas las llamadas que hizo para liberar a su hijo. Tuvo una muerte violenta y de las más recordadas. Aunque al igual que de Escobar, de él se dice que aun sigue vivo.
Los hermanos Rodríguez Orejuela, pertenecientes al Cartel de Cali. Querían pasar inadvertidos, a diferencia de los paisas del Cartel de Medellín; preferían actuar con sutileza y manejarlo todo con hilos invisibles que les permitieran penetrar a varios estamentos de la sociedad, pero sin aspirar a suplantarlos. Sobre todo después del final violento que tuvieron Escobar y Rodríguez Gacha. Pero ellos también mezclaron revanchismo social con la ayuda a los necesitados. Abrieron farmacias La Rebaja, por que consideraban que vendiendo droga barata podían ayudar al pueblo. Producían los medicamentos, muchos con licencia norteamericana y de otros países, y luego los distribuían a bajo precio. Eran más finos, más inteligentes en su forma de actuar y eran jerárquicos en el cartel. Se crearon el mito de invencibles e impenetrables, así no fuese verdad. Su estilo fue el del abandono del terror buscando una forma de reinserción social a partir de la industria y la creación de empleos. Drogas La Rebaja llegó a generar 7.000 empleos directos. No llegaron a tener voceros políticos propios pero si “alquilados”, y fue cuando metieron lo que hoy se conoce como proceso 8.000. Sus hijos estudiaron en Estados Unidos. Buscaron convencer a los colombianos de que, en contraste con Pablo Escobar, ellos eran una especie de delincuentes decentes, y por lo tanto asumir el costo de combatirlos no era fácil. Decían que la policía en su lucha, convertiría a Cali en un nuevo Medellín, es decir en un escenario de una nueva guerra narcoterrorista. Los Rodríguez impartieron a sus familiares y empleados, instrucciones jurídicas muy precisas sobre los requisitos legales para hacer un allanamiento. Otra de sus grandes cualidades fue la de la contrainteligencia, en la cual usaron compañías de taxis. Descubrieron que el taxista era una fuente de información natural con muy poco riesgo de ser detectada; compraron taxis y los dieron a los conductores para que los pagaran en cuotas de 60 meses sin intereses; además les ofrecían talleres gratis; tenían beeper, radio de comunicaciones y celular, lo cual no era muy difundido por esa época. En una oportunidad dos taxis se estrellaron para evitar que el Bloque de Búsqueda los siguiera. Esta información fue dada a la policía por una persona que había sido inyectada con un medicamento letal dado por ellos por que lo consideraban traidor. Cuando Gilberto Rodríguez llego a la cárcel, su esposa se demoró en llevarle como dos meses la cobija para la alergia, por que el día de la captura estaba con su amante. En 1986 España repatrió a Gilberto, preso en Madrid desde 1984.
En el fondo muchos narcos, tenian mucha sensibilidad social, aunque no lo aparentaran cuando dañaban a otros con lo que a ellos les favorecía.
Cada narcotraficante es diferente al otro, pero casi todos coincidían en el gusto por las mujeres bonitas, sean reinas, modelos o estudiantes en general. Para obtenerlas usan todos los intermediarios imaginables. Con sus dólares compran la voluntad de cualquier persona. Por ejemplo, en Guaymaral, Leonidas Vargas tenía en una de las habitaciones de su casa una mesa que en un principio creyeron que era una mesa para partos, pero después supieron que era un sillón francés para hacer posiciones sexuales. La mujer juega un papel muy importante por que ella tiene un instinto más desarrollado para saber que es bueno o que es malo. En la mafia todos aceptaban tener varias mujeres, no hay celos, y si los hay deben aguantárselos porque saben que cuando se entra a formar parte de la estructura de la mafia, ahí cosas que se deben sacrificar, ya sea por la plata o por amor (aunque esto ultimo no es muy común). La mujer que estuvo con un mafioso no se puede ir con otro mafioso, esto es imperdonable. El amor materno también se acentúa en ellos, en Medellín dicen: “Mamá hay una sola y santa. Papá puede ser cualquier hijueputa”. Muchos hacían plata y morían, pero lo que les importaba era que su mamá quedara bien. Aunque en cuestión de gustos no hay disgustos, para algunos eran más que excéntricos los combinados y las pinturas que se veían en apartamentos de asta 450 metros pertenecientes a narcos. Tenían a veces obras originales de importantes artistas pero la decoración hecha al gusto de ellos los delataba.
La diferencia entre el Cartel de Cali y el de Medellín es que los cercanos a Escobar eran asesinos igual que él. Los de Rodríguez Orejuela, en cambio, eran gente más instruida con un nivel de cultura mas alto, pero de todas formas tenían las mismas pretensiones, pues no hay narcotráfico sin sicarios. Aun así el Cartel de Cali actuó con más sutileza mientras no encontró mayor resistencia, pero cuando empezó a ver que actuaban en su contra, declaró la guerra, no con bombas, como el cartel de Medellín, sino a su manera (desprestigiando, comprando, amenazando...).
Hernando Gómez Buendía, analista político, dijo “los colombianos tenemos un dilema: estar a favor del imperio y la moral con la guerra contra la exportación de drogas o situarnos del lado de la corrupción y la patria”
Leonardo Sciascia dice: “la mafia es un capitalismo ilegal, mientras que el capitalismo es una mafia legal”

